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Como padres y madres somos el ejemplo, la referencia y el modelo a seguir para nuestros hijos/as. Nuestro gesto, sea cual sea, será imitado por ellos y reproducido en su vida adulta, muchas veces de forma automática. Deberíamos ser más conscientes de esto.

Así que si estás en ese momento de replantearte algunos hábitos y cuidar mejor tu trocito de planeta , te proponemos un plan en 10 pasos sencillos y efectivos:

(1) Pásate al  movimiento CERO residuos (Zero Waste)

Minimiza al máximo los residuos que acaban siendo basura en casa.

Y basura se entiende que es todo aquello que no se puede reutilizar de ningún modo, que no puede ser compostado (restos orgánicos), ni reciclado, por lo que acabará necesariamente en un vertedero.

Además deberías compactar al máximo la basura (existen ya compactadoras de basura domésticas bastante asequibles, aunque también puedes hacer muchas cosas manualmente como aplastar las latas).

¿Por qué? Porque así cabrá más basura en una bolsa y por tanto más bolsas en un camión, menos viajes de transporte, menos petróleo, menos contaminación, etc, etc.

(2) Adiós al usar y tirar

Usamos tantas cosas de usar y tirar sin darnos cuenta… Un ejemplo simple,  las servilletas de papel.

Está más que demostrado que se gasta mucha menos agua y recursos utilizando servilletas de tela que no de papel, que además solemos despilfarrarlas como si nada.

Los porta bocadillos o bolsitas porta-snacks reutilizables y lavables son también una forma alternativa  y muy ecológica de prescindir de los envoltorios de usar y tirar.

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(Este modelo y otros más están disponibles en el Atelier del blog De mi casa al mundo.com en la sección de hogar natural.)

(3) Reutiliza o Recicla

Reutiliza siempre, si no es posible, entonces recicla siempre.

Recicla siempre el vidrio, el papel y cartón, y el plástico que no puedas reutilizar de ninguna manera.

En Colombia solo se recicla el 16,5% de las más de 12 millones de toneladas de residuos sólidos que produce anualmente.

(4) Di adiós al plástico

Lo más sensato es no comprar envases de plástico, o los menos posibles.

A veces es tan sencillo como hacer un cambio de concepto. Por ejemplo ¿qué pasaría si cambiamos el bote de gel de baño por una pastilla de jabón?

No solo son menos gramos de plástico que acabarían en los vertederos del mundo, sino que necesitas menos cantidad, pues dura mucho más, y tu piel recibe menos químicos.

Porque si apuestas por jabones artesanos y ecológicos, tu piel se ahorra la exposición a colorantes, perfumes artificiales, parabenos y conservantes en general.

Y si todavía no estás concienciado/a con la necesidad de reducir el plástico en tu vida, da un vistazo a las islas de plástico del Pacífico, a ver qué te parecen.

Más que islas, las están empezando a llamar el séptimo continente, ¡hay una que tiene más de 1.400.000 km cuadrados! Y todas están formadas por plásticos que han acabado en el mar y que las corrientes han llevado hasta ese lugar, y al ser nanopartículas que se han ido fragmentando, la contaminación es mucho más catastrófica, puesto que acaba llegando a nuestros platos.

(5) Haz un buen uso del papel

El papel, como el agua, es un bien escaso y hay que sacarle el máximo rendimiento, así que ¡no tires nunca un folio o cuaderno que pueda ser aprovechado!

Con los folios impresos que tienen la cara de detrás en blanco, recórtalos y hazte pequeños cuadernillos para tomar notas o para que dibujen tus peques. Es tan sencillo como grapar un montoncito de hojas por el borde.

También puedes pasarte al papel piedra, ese papel 100% biodegradable, que está fabricado sin agua, sin cloro y con restos minerales de las toneladas de residuos de las minas. ¿No te parece una pasada?

(6) Vuelve a las plazas de mercado a comprar

Con las grandes superficies comerciales que importan productos de todo el mundo, hemos perdido de vista lo importante y ecológico que es consumir los productos de temporada ¡y de nuestra zona!

¿Tienes idea de la cantidad de recursos energéticos que implica, y por supuesto la contaminación que provoca, que te comas una manzana de EEUU o de Europa?

¿Y sabías que solo el 98% de las manzanas que se consumen en Colombia son de fuera? ¡Solo el 2% es producción local! ¿No te parece vergonzoso con la rica fruta que tenemos aquí?

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Además, y esto es importantísimo, si compras en el mercado de tu barrio o de tu localidad, ¡estás comprando a granel! Adiós a todos esos envases innecesarios de plástico y petróleo.

Así que por favor, consigue una buena cesta para la compra y disfruta de ir al mercado con tu familia, comprando fresco y de productores locales. ¡Y ya verás lo que disfrutan los peques de presenciar y participar del mercadeo!

Por supuesto, consumiendo productos de temporada, no solo reducimos la necesidad de importar de fuera, sino que estamos comiendo más saludable, ya que la naturaleza nos aporta en cada estación lo que nuestro cuerpo necesita.

(7) Alimentos ecológicos y de comercio justo mejor

Apostando por los productos de proximidad y comprando al granel ya estás haciendo muchísimo por ser un consumidor/a más responsable, el siguiente pasito sería optar por los alimentos ecológicos, que también se denominan bio u orgánicos (pero se refieren a lo mismo).

¿Por qué?

Porque son más saludables, están producidos con un alto nivel de calidad, tienen más vitaminas y nutrientes, no están modificados genéticamente y son respetuosos con el medio ambiente, la naturaleza y los animales.

Y si todavía tienes dudas, mira este documental sobre las semillas de Monsanto, que es escalofriante.

Casi todo lo que comemos ¡en el mundo! (que no sea ecológico certificado, se entiende) procede de esta empresa de semillas que las cultivan con  organismos modificados genéticamente, y que sólo reaccionan ante insecticidas patentados por la propia Monsanto.

Por otra parte, cuando no haya más remedio que comprar productos de importación, ten en cuenta que el que encuentras en un supermercado convencional pueden no provenir de cultivos justos y suele estar siempre ligado a la explotación de personas. ¿Sabías que los abonos, legumbres, hortalizas, plantas, raíces y tubérculos son los productos que más le compramos a Canadá?

(8) Productos de limpieza también ecológicos por favor

Por la salud de tu familia y por la del planeta, utiliza en el hogar productos de limpieza ecológicos.

(9) Tu armario también puede ser sostenible

La primera premisa que deberíamos tener todos presente es que no hay prenda más sostenible que la que ya está fabricada.

Afortunadamente la ropa de 2ª mano está cada vez más en alza, pero no muchos se atreven todavía. Una premisa que no debes olvidar siempre que vayas  a comprar ropa y deberías aplicar como un mandamiento es:

No compres una prenda si no la vas a utilizar al menos 30 veces, si quieres ser un consumidor responsable.

(10) Reduce tu consumo de energía

Seguro que puedes consumir un poco menos con pequeñas acciones en el hogar:

Y así, sumando y sumando, vamos desarrollando esa conciencia y responsabilidad con la gran Madre Tierra de la que tanto hemos abusado y nuestros hijos también podrán absorber esa voluntad y ese respeto.

Y ahora…

¿En casa son ecológicos?
¿Por qué crees que nos cuesta tanto ser más sostenibles?
Publicación original versión España: 10 pasos para un hogar más ecológico y sostenible | De mi casa al mundo